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Opinión

Homosexuales en Miami: El pensamiento político de un pensamiento político

Por Ig: psicologocano


Viajar a Estados Unidos para un pensamiento de izquierda no es fácil, los reparos son constantes y vienen de muchas trincheras.

Se movilizan las lenguas culturales, políticas y sociales para evidenciar que tu arribismo terrario te ha llevado a cometer un gran error. Frente a esto, el bálsamo de las palabras de Mauricio son siempre las más pertinentes, estas nacen años atrás, en nuestras primeras visitas a los Estados Unidos, durante la época de Obama.

La frase clara y sabia, «como vas a saber de algo si no lo conoces” y claro, tenía toda la razón, muchas veces las políticas de un Estado no van acompañadas de los pensamientos de los pueblos. Un ejemplo de ello, mi propio país, Chile. Tenemos un gobierno que en su política solo representa al mínimo de la población, debiendo utilizar a militares para un simulacro de gobernabilidad.

La crítica no espera, «Que rico, pero jamás iría a los Estados Unidos”, un medio de comunicación comunal se dio el tiempo para entrar a mis redes y ver las pecaminosas fotos, para utilizarlas luego de increparlos por su prensa fascista. Su respuesta frente a labios de crítica ácida y besos destilados fue; “eres de izquierda, pero te gustan los países capitalistas”.

En ese momento me doy cuenta de que la trinchera debía pensarse desde otro lugar, un lugar en donde mi lengua tramposa, los vasos a medio llenar y los mil “chopito” que nos daba un Aladín en Miami, no podían hacer la defensa que requerían tan lúdico juego de reparos.

Frente a esto comienzan a caer mágicamente en mi cabeza revolucionaria todos esos comentarios que se levantan frente a un pensamiento de izquierda y disidente, llegando a construir una caricatura del pensamiento «pueblo”. De ese pensamiento que desde el 18 de octubre de 2019, se meta piensa y lucha desde las formas y fondos para comprender los gestos políticos de los que caminan por la vereda esperando que lapiden sus cuerpos, sus mentes y sus amores robados.

La guagua que se comen los comunistas, la marca de la chaqueta del sindicalista, el escritorio del intelectual de izquierda y así un largo etc. Con el objetivo de generar a través de un pensamiento una caricatura de otro pensamiento.

Un punto a la prensa derechista, la misma que inventaba cortometrajes de guerrillas y atentados en dictadura, teniendo como dobles de acción importantes rostros de comunicación, la misma prensa que criminalizaba las marchas sociales, periodistas y reporteros que llenaban sus bolsillos relatando condenas por luchar contra la desigualdad.

Ser de izquierda, debería ser la construcción de un sujeto imaginario que debe cumplir algunos criterios; cavernario, de precario conocimiento tecnológico, mujeres libres de maquillaje y chasquilla, algo deslavado en su vestir, sin uso, con olor a pueblo proletario, de largas distancias laborales y ojalá llegando después de la fábrica a una villa dormitorio.

Un romántico del pensamiento y de la pobreza, de barba desordenada, de un caminar errático. Si eres homosexual, ojalá un candidato al trabajo sexual más precario, un maricón, un fleto, una colita, una travesti con barba, un maquillaje corrido, un vestido de segunda comprado en feria, algo que solo viste de novia en las noches de muertos, recordando al finado que murió de SIDA, en los años 80.

Llama la atención, que esta caricatura que instala la derecha ha tenido sus efectos y por lo mismo las críticas se levantan cuando uno visita este sodomita país. Sin embargo al parecer se nos olvida que estamos en un país donde el pueblo se ha levantado en reiteradas ocasiones, tanto que muchos paradigmas políticos, culturales y sociales nacen desde importantes estallidos que luego conmemoramos.

El día Internacional de la mujer propuesto por mujeres socialistas en 1910.

En 1908 en Chicago, Estados Unidos, las mujeres de izquierda organizaron un acto por el día de la mujer, en donde 1500 de ellas marcharon un 28 de febrero por jornadas laborales, salarios y derecho a voto.

El horror del 25 de marzo de 1911 donde 123 mujeres son encerradas y quemadas en una fábrica en Nueva York, al exigir derechos y dignidad, muertes dejadas por la derecha empresarial y misógina.

Conmemoramos el día del orgullo LGTB por el alzamiento homosexual sucedido en este nortino país, un 28 de junio de 1969. (Cita: Libro, Cuerpo en Resistencia, José Luis Díaz.)

La lucha de negros, latinos, y mujeres no ha terminado en los Estados Unidos y esas luchas precisamente caminan por la vereda de la izquierda que convoca un teléfono como diría Mon Laferte, cantante Chilena que acompañó junto a otros el levantamiento social.

Hoy ser de izquierda no significa comprar el bolso barato, de marca de estrellas, para no lucirlo en un Chile avergonzado y gris. No implica no ocupar primera clase porque debes entender que tu pensamiento político te obliga al hacinamiento de la cola del avión, como la cocina de la casa.

Destruir la caricatura que hace un pensamiento político de otro pensamiento es vital para el crecimiento de los pueblos, ya que muchas veces se pelea y lucha por los que reproducen la caricatura sin darse cuenta de que son precisamente la misma caricatura que deseamos romper, terminar. Imponer un pensamiento a otro puede ser tan fascista y nefasto como asesinato mental.

Recuerdo ese sabio cartel que dice «loca weona, la derecha no te quiere, entiéndelo”. Saber abrir los ojos a veces ayuda, no puedo decirte que andas con zapato si en realidad no tienes zapatos y tampoco plata para comprarlo.

No puedo decirte que tienes derechos laborales si trabajas en negro e ilegal. Cuando amas en clandestino, defender lo que mantiene tu clandestinidad sería transformarte en la propia caricatura que la derecha te hizo creer.

Después de unas copas de más, un baile bien bailado y una risa cómplice, como dice la clásica cuatro dientes «las caricaturas me hacen llorar”. Ser mujer y ser de derecha es ser aquella mujer que sirve el jugo en la mesa donde los hombres deciden por el aborto y manejo de sus cuerpos. Ser homosexual y de derecha es como ser el estribo del caballo que duele y dirige. Posiblemente la caricatura del pensamiento de izquierda homosexual sea la humorada mal contada en una obra homofóbica, desclasada y arribista que esconde el deseo de ser y pertenecer.


José Luis Díaz.

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