Pacientes hospitalizados con severa debilidad muscular tienen un 50% de riesgo de muerte a un año plazo

Nacional 09 de octubre de 2019 Por
La atrofia y debilidad muscular es uno de los factores más relevantes en el paciente crítico, aumentando hasta en un 50% su riesgo de morir durante el primer año. Patricio García, docente de la Carrera de Kinesiología de la Pontificia Universidad Católica, explica la importancia de una correcta rehabilitación multidisciplinaria y con apoyo familiar para recuperar funcionalidades básicas y una mejor calidad de vida.
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Departamento Ciencias de la Salud UC

La incidencia de la denominada “Ponineuropatía” está presente en un 60% de aquellos que presentan síndrome de distrés respiratorio agudo, 70% de los pacientes con síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y en el 100% de los pacientes que desarrollan falla orgánica múltiple; un escenario de alta complejidad que requiere de una intervención multidisciplinaria para mantener la movilidad y que justifica la contribución del trabajo kinesiológico en las Unidades de Pacientes Crítico.


Patricio García es docente de la Carrera de Kinesiología de la Pontificia Universidad Católica y explica que este tipo de cuadros críticos afectan a pacientes que bordean en promedio los 61 años, con una serie de comorbilidades que agudizan su tratamiento y que impactan en sus capacidades motoras, de respiración y deglución, entre otras.

El desarrollo de la medicina intensiva producto de los avances tecnológicos y nuevos esquemas terapéuticos, ha permitido que la sobrevida del paciente crítico aumente dramáticamente. Sin embargo, esta mayor sobrevida está asociada a un deterioro funcional importante y disminución de la calidad de vida a corto y largo plazo.

“La experiencia de dos décadas en varios centros a nivel mundial han mostrado que la atrofia y debilidad muscular aparece como una importante complicación en las unidades de pacientes críticos (UPC), condicionadas por la inmovilización, el uso de corticosteroides, el bloqueo neuromuscular, la sedación y la inflamación. Todos estos factores favorecen el desarrollo de una debilidad muscular generalizada, que involucra a la musculatura periférica y musculatura respiratoria, y que se conoce como debilidad muscular adquirida en UCI”, señala el académico.

La incidencia de esta Debilidad Muscular Adquirida en UCI conlleva una considerable pérdida de masa muscular que implica una disminución de la funcionalidad, donde se pierde la capacidad de desarrollar en forma independiente actividades básicas de la vida diaria, dentro de las que se incluyen vestirse, ir al baño, deambular, alimentarse, entre otras. Y una vez que egresan del hospital, comenta Patricio  García, estas alteraciones se mantienen por meses e incluso años, donde un número no menor de personas fallece sin haber recuperado el estatus funcional independiente.

“Se ha reportado que quienes experimentan debilidad muscular severa al alta hospitalaria tienen una probabilidad de morir en el plazo de un año de un 50% aproximadamente. A su vez, mientras permanecen los pacientes hospitalizados tienen un mayor número de días en ventilación mecánica y días de hospitalización en UPC”, añade. 

La rehabilitación de estos pacientes es multidisciplinaria y en ella cumple un rol fundamental la familia, por lo que debe ser incluida en su manejo. Asimismo, la intervención kinesiológica en este perfil de pacientes ha demostrado mejorar la calidad de vida, aumentar la fuerza muscular periférica y respiratoria, disminuir la estadía en UPC, hospitalaria, así como más días libres de ventilación mecánica. Los estudios corroboran que la intervención kinesiológica debe iniciarse precozmente, antes de las 48 horas tras el ingreso a la UPC.

García precisa que: “El nivel de movilidad que pueden desarrollar los pacientes mientras permanecen internados en una UPC también ha demostrado predecir la probabilidad de sobrevivir, la cual es menor en aquellos que, independiente de la razón por la que deben permanecer en cama, tienen un menor nivel de movilidad”.

La intervención del kinesiólogo en pacientes críticos es uno de los pilares en su rehabilitación, en la que el objetivo es que el paciente alcance el mayor hito funcional lo antes posible (idealmente el caminar), que logre un nivel de independencia en actividades básicas de la vida diaria y que mejore su calidad de vida. El especialista señala que aún queda una importante tarea pendiente en cuanto  al seguimiento y la rehabilitación al alta hospitalaria, ya que el foco en el manejo de estos pacientes sigue centrándose en su cuidado intrahospitalario.

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