Daniel Matamala vuelve a provocar urticaria en la derecha con columna dedicada a la impunidad de Cristian Labbé

Nacional 06 de octubre de 2019 Por
46 años, así se titula la nueva columna del periodista Daniel Matamala, palabras que describe y relata la retórica de la impunidad a 46 años del Golpe de Estado en Chile, en un país donde vender un CD pirata ha sido más castigado que torturar a un ser humano.
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CNN Chile

En una nueva entrega del periodista Daniel Matamala, refleja lo que la gran mayoría del pueblo chileno siente cuando ya se han transcurrido 46 años desde el Golpe de Estado. La impunidad reinante en un país que vivió desde su seno el terrorismo de Estado.


La columna de Daniel Matamala, publicada en La Tercera, refleja lo que ha debido vivir un Chile lleno de impunidad, "la condena por las torturas de Labbé es menor a la que han recibido ladrones de gallinas y de celulares, y aún puede apelarla. (Además, está procesado por aplicación de tormentos en Tejas Verdes y Santo Domingo)", señala el periodista de CNN Chile.

Una certera crítica a la derecha chilena, que defiende sin ningún tapujo al Coronel (r) del Ejército Cristian Labbé, a quienes con un incomprensible discurso negacionista siguen justificando violaciones a los Derechos Humanos, justamente a 46 años de los cobardes asesinatos, torturas, exilio, perpetrados por el Ejército de Chile.

La reciente sentencia de 3 años de cárcel para el exalcalde de Providencia Cristian Labbé, solo refleja la impunidad imperante en nuestro país, y parte de lo que señala Matamala en su columna.

"En 1973, en Panguipulli, Harry Cohen fue detenido, golpeado, torturado con electricidad y amenazado de muerte con un corvo. Vio a Labbé (no sólo “su voz”) y lo identificó como autor de los golpes y amenazas. También en 1973, en el regimiento Tejas Verdes, el oficial de marina mercante Anatolio Zárate fue torturado con asfixias y electricidad. Él y otros detenidos, como Héctor Salvo y Luis Quilodrán, y el exconscripto Samuel Fuenzalida, también sitúan a Labbé en las salas de tortura que dirigía Manuel Contreras. Lo mismo ocurre con el pescador Cosme Caracciolo, en el cuartel de la DINA en Rocas de Santo Domingo", señala parte de la columna.

Y prosigue, "Hasta 1990, hacer justicia en estos casos era por supuesto imposible. Pinochet promulgó una ley de autoamnistía y contó con el servilismo de la Corte Suprema, cuyo presidente Israel Bórquez respondió con una burla infame a quienes buscaban a sus familiares: “¡Los desaparecidos ya me tienen curco!”. Así pasaron 17 años".

"Así pasaron otros 8 años.

Mientras, el excoronel Labbé, alcalde de Providencia, entregaba instalaciones municipales para homenajear al criminal Miguel Krassnoff, justificándose por la “legítima lealtad de un camarada de armas”. Tras ello, la UDI lo repostulaba al cargo (elección que perdió).

Cuando, en 2014, Labbé fue procesado y detenido por torturas, la directiva UDI en pleno lo visitó en el Comando de Telecomunicaciones. “Uno se pregunta si la justicia opera igual para todos”, criticaba el entonces presidente del partido Ernesto Silva".

"Porque, mientras las víctimas eran ignoradas, los victimarios pasaron décadas disfrutando de las delicias del poder, la protección política y las jubilaciones millonarias de oficial castrense, para a lo más arriesgar alguna sentencia reducida en penales especiales de privilegio. La condena por las torturas de Labbé es menor a la que han recibido ladrones de gallinas y de celulares, y aún puede apelarla. (Además, está procesado por aplicación de tormentos en Tejas Verdes y Santo Domingo). Todo esto, después de 46 años de impunidad y privilegios", concluye su columna Daniel Matamala.


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