El Universal Chile El Universal Chile

Corte de Santiago condena a tres detectives (r) por homicidio en vía pública en 1982

La Corte de Apelaciones de Santiago condenó a tres funcionarios en retiro de la Policía de Investigaciones por su responsabilidad en delito de homicidio simple de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara. Ilícito perpetrado el 16 de enero de 1982, en la comuna de Pudahuel.

Nacional 04 de agosto de 2020 El Universal El Universal
Corte-de-Santiago
FOTO: @PJudicialChile

Buscanos en Google Noticias 

logo-google-new

La Corte de Apelaciones de Santiago condenó a tres funcionarios en retiro de la Policía de Investigaciones por su responsabilidad en delito de homicidio simple de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara. Ilícito perpetrado el 16 de enero de 1982, en la comuna de Pudahuel.

En fallo unánime (causa rol 5.702-2018), la Tercera Sala del tribunal de alzada –integrada por las ministras Adelita Ravanales, Jenny Book y Verónica Sabaj– resolvió condenar a 5 años y un día de presidio a Martiniano Arias Fernández, Manuel Tibaldo Flores Jorquera y José Hernán Huaiquimil Uribe, en calidad de autores del ilícito, al cambiar su participación de cómplices de homicidio calificado a autores de homicidio simple.

"Por ello, aun cuando se estimare que los encartados se hubieren concertado en torno a materializar y hacer efectiva una orden de detención decretada en contra de Ernesto Enrique Zúñiga Vergara, los tres estuvieron en conocimiento que eran portadores de armas de fuego -cargadas- y las usaron, proceder que se evidencia del Informe de Autopsia N° 159/82 rolante a fojas 17 y 124, en que se indica que existieron numerosos impactos de bala -al menos veinticuatro-, que provocaron la muerte –‘politraumatismo esquelético y visceral por balas'- relacionado con el certificado de defunción que obra a fojas 143. Asimismo, se señala en el Informe Pericial Balístico N° 791/2013, que rola a fojas 404, que es posible por la cantidad de disparos que recibió la víctima, que los tres efectivos policiales los efectuaron de manera conjunta, a pesar de que no es factible determinar cuántos realizaron cada uno de ellos, sin descartar con ello, la presencia de otros tiradores, quienes los hicieron desde el exterior del microbús hacia el interior del mismo", sostiene el fallo.

"De esta forma –prosigue–, de acuerdo a la dinámica de los hechos, el protocolo de autopsia y el resultado del examen médico policial externo realizado, es dable colegir que Zúñiga Vergara recibió al menos veinticuatro disparos -máximo veintinueve- desde adelante hacia atrás, provenientes de los tres encartados, por cuanto de otra manera, no se entiende lo razonado por el sentenciador en el considerando noveno, a saber: ‘Que el modo en que verosímilmente ocurrieron los hechos, no son concordantes con las versiones entregadas por los procesados Flores Jorquera y Huaiquimil Uribe, ya que uno dice haber disparado solamente en dos oportunidades y el otro, ni siquiera haberlo hecho, pero el cuerpo de la víctima tiene 24 impactos de bala, si a ello le agregamos que Arias Fernández dice que tampoco dispara, significaría que todos los disparos recibidos por Zúñiga Vergara son efectuados por efectivos que se encontraban en el exterior del bus, lo que no es lógico ni racional, acorde con lo señalado en el informe de autopsia.

(…) A su vez, tal como lo hemos señalado en los motivos precedentes, si bien existe un testigo que afirma que Zúñiga Vergara extrae un arma de fuego, no existe la misma certeza que le dispara a los encausados, ya por la inexistencia de cartuchos en el sitio del suceso, de fotografías del cargador del arma y la inexistencia de la granada a la cual alude el Parte de la Brigada Investigadora de Asaltos, y además porque las encontradas en el sitio del suceso no corresponden al arma periciada, lo cual es extraño e inusual, por el contrario al no haber informes periciales de las armas de los funcionarios policiales, se debería estimar que los tres encausados disparan en contra de la víctima, aunque no se puede establecer cuantos disparos llega a realizar cada uno de ellos'".

Para el tribunal de alzada: "(…) aun cuando se estimare que uno de ellos no hizo uso de su arma de fuego, es dable señalar que aquél no realizó nada para asegurarse de que no fueran usadas las que portaban los otros dos encausados, por lo que debe igualmente responder en calidad de autor del delito de homicidio simple, el que a la postre se consumó, pues su modesta expresión de oposición, no constituye manifestación seria de una voluntad de evitación".

"En efecto, el acuerdo de voluntades es condición necesaria, pero en modo alguno suficiente de la coautoría, pues ésta requiere, además, que el coautor intervenga funcionalmente en la realización del hecho típico, tal como aconteció en la especie, dado que los tres efectuaron disparos en contra del afectado. En síntesis, para que exista coautoría es indispensable que los distintos intervinientes presten a la realización del hecho una contribución que hizo ‘funcionar' el plan conjunto, que sea funcional a su realización, de tal manera que si uno de ellos la retira, el proyecto fracasa; pero, al mismo tiempo, la actividad de cada cual es a su vez, dependiente de que los restantes realicen la suya, porque por sí sola es incapaz de conducir a la consumación. Al respecto, resulta ilustrador aclarar que no es necesario que el coautor intervenga directamente en la ejecución del hecho típico, por cuanto basta que su contribución sea decisiva para su consumación", razona el tribunal.

"En este orden de ideas, se desestima la calificación de la participación efectuada por el sentenciador -en el considerando undécimo-, por cuanto los encartados no intervinieron dolosamente en un hecho ajeno. Muy por el contrario, concurrieron a la ejecución de la conducta típica -dar muerte a Ernesto Enrique Zúñiga Vergara-, contando con el dominio del hecho, realizando ciertos actos descritos en forma expresa por la ley, que no dicen relación con un carácter preparatorio o de colaboración ulterior a la consumación. Como señala don Mario Garrido Montt ‘la esencia de la coautoría radica' en la existencia de un acuerdo previo de los sujetos y la participación de todos ellos en un ‘hecho común', cuestión que la distingue de la simple autoría, en que lo que ejecuta el autor es un ‘hecho propio' (Garrido Montt, Mario, 2005, Derecho Penal Parte General, Tomo II, Nociones Fundamentales de la Teoría del Delito, cuarta edición, Santiago, Chile, Editorial Jurídica, págs. 407 y 408). Al respecto, el mentado autor refiere que son dos las condiciones que se requieren para la existencia de coautores: 1° Que se configure un concierto previo, esto es, un propósito, resolución y plan común en la ejecución del hecho, no siendo necesario tampoco el que sea expreso, ‘pero sí categórico', el que puede materializarse al tiempo de ocurrir los hechos (Garrido Montt, Mario, obra citada págs. 408 y 409); 2° Que los sujetos intervengan en la ejecución del hecho, no siendo indispensablemente que deba ser de carácter material, pudiendo igualmente ser moral -presenciar la ejecución del hecho, cumpliéndose por ejemplo labores de vigilancia para que el delito sea perpetrado- o intelectual, por cuanto lo importante es que se efectué cualquier aporte en cumplimiento de la división de trabajo, proceder que se evidencia en relación a todos los inculpados", cita la resolución.

"No obstante, lo expuesto precedentemente, en la descripción de los presupuestos fácticos no se indicaron los actos que los sujetos activos hubieren realizado antes o durante la ejecución del hecho y que el autor considerare necesarias para materializar su cometido, los que habrían permitido estimar la participación de los encartados en calidad de cómplices, en los términos del artículo 16 del Código Penal. Muy por el contrario, según se ha expuesto, se precisaron conductas propias de la autoría, consistentes en ejecutar el hecho delictivo, disparando los tres funcionarios policiales Arias Fernández, Flores Jorquera y Huaiquimil Uribe, causándole la muerte al afectado, contexto que permite aseverar que aquéllos tuvieron dominio o control final del hecho o de su desarrollo, esto es, la capacidad de decidir acerca de la consumación o no de un acto que se supieron que era ilícito, considerándose su participación, en calidad de autores, en los términos del artículo 15 N° 1 del Código Penal", concluye.

En el aspecto civil, se condenó al fisco a pagar una indemnización total de $210.000.000 (doscientos diez millones de pesos) a familiares de la víctima.

ACÁ  PUEDE LEER:

EmeterioGraban a Emeterio Ureta transportando a trabajador escondido en la parte trasera de su camioneta
Arriendo-2Desde hoy podrás postular al subsidio #ArriendoEspecialClaseMedia del @Minvu
Gran-explosi-nGraban Impactante explosión en #Beirut #Libano, se informa de gran cantidad de heridos y fallecidos

Te invitamos a opinar y debatir respecto al contenido de esta noticia. En EL UNIVERSAL CHILE valoramos todos los comentarios respetuosos y constructivos y nos guardamos el derecho a no contar con las opiniones agresivas y ofensivas. Cuéntanos qué piensas y sé parte de la conversación.

Te puede interesar

Síguenos en Twitter

El Tiempo en Santiago de Chile.



Lo más visto

Boletín de noticias