¿Cuál es tu morbo? Las construcciones sociales del placer homosexual

Opinión 30 de abril de 2019 Por
"Tampoco me interesa limitar la droga, como dice el refrán; cada uno sabe cómo se mata y ahí los quijotes que decidan morir por amor".
José Luis Díaz 010 1A
Foto: José Luis Díaz

Las aplicaciones de encuentros sexuales no solo han facilitado la intención de la cúpula homosexual, sino también han demostrado la verdadera sexualidad que muchas veces se esconde bajo una buena imagen o en algún “oído pagado” que se presta para el desarrollo de la intención, acá los afectos, sentimientos y emociones parecen simplemente reducirse al placer.

Hoy las aplicaciones ofrecen el verdadero menú de los placeres ocultos para la sociedad, los cuales el niño bien de la comunidad homosexual debe saber callar, nadie puede enterarse que ese hermoso indio higienizado es feliz con acciones tan poco decorosas, y muchas veces criticadas transversamente por toda la sociedad. Pobres y ricos no son capaces de sostener las fantasías de aquella plumífera sedienta sexual.

Un secreto que no sale en las reuniones de amigos o compañeros de trabajo, lo mismos que ocultaba la Iglesia católica y evangélica latinoamericana, pero esta vez a pequeña escala, la incestuosa vida de los Duran, me refiero al incesto político que sostienen acá no tendría espacio.

Hoy las aplicaciones para los encuentros sexuales nos hacen ver el incesto como un huevo de chocolate, dentro de un gran saco de huevos, cada uno con una sorpresa que se supera a sí misma.

En un ensayo anterior hable sobre sexo a domicilio, en esta ocasión hablare de las perversiones que esconde la sexualidad del ser humano y como la falta de educación y el morbo de alguna manera han colaborado en fortalecer esas ideas.

Puede ser que la palabra perversión suene fuerte para muchos o incomode a los oídos de la romántica disidencia sexual, me parece que no podemos seguir escondiendo todo bajo una linda corbata, por muy alto valor que esta tenga.

El importante aumento de las fiestas sexuales ha dejado libertad para concretar todos los deseos, sin embargo llama la atención que las fiestas que más se promueven son aquellas en que el condón no es necesario y la droga es un cóctel más para amenizar el dialogo de ese fructífero encuentro, no estoy por eliminar estas fiestas, más bien creo que deben ser continuas y no discriminadoras de lo estético occidental, pues creo y comparto las libertades sexuales entre adultos, Tampoco me interesa limitar la droga, como dice el refrán; cada uno sabe cómo se mata y ahí los quijotes que decidan morir por amor. Sin embargo no deja de hacerme ruido los límites que estas pueden llegar a tener, lo que en algunos casos puede implicar hasta la muerte y si bien la palabra puede sonar como la típica frase de un homosexual higienizado, la verdad es que existe más de algún difunto que ha sido arrastrado por el coctel de drogas y sexo, terminado infartado, muerto y abusado.

Todo dura hasta que los primeros rayos de luz anuncian el fin de la hermosa reunión, por lo menos en esa “pública y privada fiesta” ya que en ocasiones puede continuar con un grupo más selecto en la casa de algún buen samaritano que desee seguir la exploración.

Las construcciones sociales del placer, aquellas que vemos en la pornografía o que responde a los estereotipos asignados al nacer, no solo han calado hondo en nuestra forma de enfrentar la sexualidad y hacernos soñar con penes grandes o vaginas perfectas, reforzando la idea de que la sexualidad es una cosa que se lleva entre las piernas, sino también han abierto un abanico de posibilidades en los encuentros sexuales que muchas veces supera las capacidades del propio entendimiento. Hoy hasta el metano humano se trasforman en un atractivo sexual, uno se preguntara; ¿quién puede ser amante de los pedos de otros?, si culturalmente arrancamos de ellos, pues en esta aplicación, no solo encuentras a quien desea comprarlo sino también al proveedor, negocio redondo para el placer exótico?

Como iniciar el negocio, de manera muy simple, una pregunta que te permite abrir todo tipo de ideas y comenzar a soltar el juego de la curiosidad, ¿cuál es tu morbo?, fue suficiente para que la lluvia de ideas aparece inmediatamente en la tómbola de la aplicación, animales, cueros, juego de roles, incesto, tríos, llenar la boca de semen, una serie de aventuras que parecieran nunca terminar para alcanzar el placer fabricado.

Los limites se pierden y no me refiero a los limites valóricos, pues de eso podrán hablar la familia evangélica el obispo poliamor y su hijo diputado, los Karadima, los Errázuriz, yo me refiero a los simples límites del aquel colita de alita rota que a duras penas tiene un celular que le baje la aplicación.

Como dice la activista y profesora Romina Ramírez, “la educación sexual es necesaria y urgente”. No solo estamos frente a una revolución de las sexualidades, sino también frente a un encuentro sexual que revolución y altera la propia idea del placer, haciéndolo explotar al máximo para luego encontrase con la imposibilidad de mantenerlo encapsulado en el secreto intimo, sin poder concertarlo con otro que no sean los del propio club de encuentros sexuales.

Hablar de VIH en ese escenario es solo para enganchar más el morbo, pues parece ser que las personas viviendo con VIH son un fuerte atractivo para ese morbo de riesgo y si bien es cierto que la aplicación pregunta, la información vertida ahí puede ser tan falsa como la foto del perfil.

Al final de este ensayo me interesa aclarar, la población LGTB no está exenta de los placeres y perversiones sexuales que tienen la comunidad Heterosexual y si bien puede ser que la palabra prevención no guste, ya que a mí tampoco me gusta, no puedo desconocer que son estos los motivos que a veces llenan las consultas de psicólogos, haciéndonos correr nuestros propios límites.

Ahora, hablemos de nuestros morbos.

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