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[OPINIÓN] Mariano Puga, el último cura obrero

El cura odiado, rechazado y perseguido por unos pocos, pero amado por muchos.

Opinión 15 de marzo de 2020 Mauricio Pulgar - @iristos
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Hoy, 14 de marzo del año 2020, en la madrugada, y después de un proceso muy agotador, falleció el presbítero, cura, y muy bien llamado Padre Mariano.

De las virtudes humanas y cristianas, creo que es innecesario recalcar nada, habría que ser muy desalmado para no reconocer su calidad humana y cristiana.

Tengo una sensación muy estúpida, pero la quisiera compartir. Siento que la iglesia católica se queda huérfana.

Muchos podrían decir, “aún hay muchos curas”, lógico, lo sé, y algunos, aunque muy poquitos, grandes seres humanos; pero pongamos las cosas en orden, el cura Mariano Puga, es el último cura DEL PUEBLO.

No hay otro cura, a quien, de derecha e izquierda, políticamente hablando, reconozcan como “el cura obrero”, o también, como “el cura del pueblo”.

Cura obrero, o cura del pueblo, no son nominaciones ganadas de un día para otro. Lo que hoy es un adjetivo, incluso una acción verbal, nació como una descalificación que vino desde la élite clerical y social. Mariano fue un cura considerado “rebelde”, fue considerado un traidor “al deposito de la fe”. Fue un cura castigado, postergado y perseguido por la jerarquía, que vio en él, un problema, y nunca lo vieron como “una solución”.

Cuando tenía 14 años, escuché por primera vez sobre Mariano Puga, el cura obrero. Pregunté que acaso él era un modelo a seguir, un ejemplo. Y el ahora ex cura, Jaime Da Fonseca, se refirió al cura Mariano, como un cura conflictivo, que no entendía que la obediencia a Cristo era una forma de santidad.

Cuando recibí la instrucción de mirar a Mariano Puga con desprecio y con rabia, me sentí incomodo, me costó obedecer. La mal llamada Teología de la Liberación era vista con desprecio y como un peligro para la “tradición” de la iglesia. Y Mariano, con su ejemplo de vida, validaba la teología de la liberación. Este acto de validar, con su ejemplo de vida, causaba conflicto en el clero, incluso y sobre todo en diócesis muy tradicionalistas, como en la que yo vivía, la de la V región.

Hoy los creyentes católicos pierden un referente, pierden una piedra de tope, una piedra en el zapato para el clero burgués y clasista. Hoy pierden un ejemplo que motivo al autocuestionamiento de muchos “curas”.

¿Hoy qué otro cura es símbolo de cuestionamiento a la jerarquía de Chile?

No existe otro, por un simple motivo; la mayoría de los curas, obedeció a la jerarquía y no al Cristo que sufre. Mientras que la mayoría del clero de Chile, evita a las y los denunciantes de abuso sexual clerical, Mariano Puga, los recibió, les abrió las puertas para que contaran qué estaba sucediendo en la iglesia. Para una victima de abuso sexual clerical, perder su comunidad cristiana es traumatizante, y que un cura abra sus puertas para que puedas contar la verdad, es sanador y esperanzador para muchas víctimas.

Muchos miran a Felipe Berrios (y a otros jesuitas) como el “nuevo cura obrero”. Con mucho respeto, pero los jesuitas en Chile, hicieron la vista gorda ante los abusos, e incluso a las victimas acreditadas, nos han cerrado las puertas en la cara, negando todo tipo de reparación.

Hay muchos otros curas buenos, cada uno con su estilo y lucha contra una jerarquía que no quiere escuchar ni entender al cristo que sufre. Pero hay que entender, que la historia, Dios, la energía, etc  forjo un cura obrero, luchador y que no se doblego ni ante la jerarquía, ni ante la dictadura.

Podremos tener ejemplos contados de curas buenos, como Da La Fuente, Ortiz, Nahuelcura, Manterola y otros que no se sus nombres, pero que tienen en común, el que se han jugado sus vidas, a costa de ser expulsados del clero, en luchar contra una jerarquía que no ayuda al pueblo cristiano.

El testimonio de un ser humano puede trascender a su muerte, pero se requiere que sus seguidores se pongan de pie y se unan para no dejar en el olvido lo visto y oído.

Muchos quieren imitar la lucha social del cura obrero, pero si no imitan su lucha espiritual, significa que no entendieron su motivación de vida. El cura obrero luchó contra la dictadura desde su fe. El cura obrero luchó contra la jerarquía burguesa, desde su fe. Mariano soportó la exclusión clerical, desde su fe. Imitar su sentido de justicia social, sin un camino religioso, es desmerecer al cura obrero. Un cura que sembró semilla en creyentes y no creyentes, en católicos y protestantes.

¿Qué se necesita para tener otro cura obrero? La respuesta es compleja y simple a la vez; se requiere que el pueblo creyente, deje de servir al clero burgués y se levante a exigir que el clero imite a CRISTO y no a la jerarquía que le hizo la vida imposible al cura obrero.

El desafío ahora es ¿Se levantarán todos los seguidores de Mariano a continuar su lucha? Quiero ser estúpidamente esperanzador, y creer que florecerán las semillas que el último cura obrero de Chile, alcanzó a sembrar, para un nuevo pueblo de creyentes y un nuevo Chile.


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