¡ACTUALIZACIÓN!
Familiares y cercanos al Padre Mariano Puga confirman que está saliendo adelante y ya tiene ganas de irse del hospital. Se desmienten las versiones que el cura obrero ha muerto.

“Nuestro amigo está en agonía y agradece y abraza el amor amado que le han brindado, el mismo querer que pide comprender, que en oración y espíritu está y estará en comunión con ustedes”, indica el mensaje publicado en el grupo "Hemos conocido a Jesús de Nazaret con Mariano Puga".
Según publica ADN Radio, altas fuentes de la Iglesia Católica que el sacerdote se encuentra en un complejo estado de salud en la Clínica UC en Marcoleta.
El sacerdote padece desde 2019 un cáncer linfático y estaría agonizando, lo que causó que sus más cercanos incluso se despidieran en caso que empeore su estado.

Un cura obrero en medio de las balaceras de los esbirros de Pinochet. Mariano Puga de actuales 88 años, fue padre espiritual del seminario cuando fue activo opositor a la dictadura militar. Representaba a esa iglesia más comprometida con el pueblo, con los pobres y lo sigue haciendo desde su querida parroquia en Villa Francia.
Su incansable tarea evangelizadora, especialmente entre los más desposeídos y olvidados, lo hizo acreedor del apelativo del “Guerrillero de la Fe“. El nuevo rebaño de este peculiar pastor que para replicar las enseñanzas de Cristo, no tuvo miedo de vivir la pobreza, de convertirse en un obrero y de confrontar al mismísimo Pinochet para enrostrarle el sufrimiento que padecieron millones de chilenos durante diecisiete años de Terrorismo de Estado.
Ubicar al padre Mariano Puga no es tarea sencilla. El famoso cura obrero, ex párroco de La Legua, el creador de la Capilla Universitaria y uno de los principales referentes de la lucha por los Derechos Humanos durante la dictadura de Pinochet, es ahora un chilote más. Incansable, recorre los rincones más apartados del archipiélago. Con una Biblia en la mano y un acordeón en la espalda. Este hombre alto, de pelo canoso y voz profunda aparece y desaparece de las islas a las que lleva un mensaje evangelizador audaz y rompedor.
Proveniente de una familia conservadora y de la elite social y económica, encajaba perfecto. Su madre procedía de una familia inglesa. Fue criado por institutrices traídas desde Inglaterra, y poco después su familia se instaló en Londres, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, y luego ungido como sacerdote, en Italia y Bélgica, obtiene un doctorado en Teología Moral, especialización que le abre las puertas para impartir una cátedra de Teología en la Universidad Católica.
Teniendo todos los requisitos, decidió tomar una vía distinta, vinculándose con el padre Alberto Hurtado. Junto a él conoce el mundo de los trabajadores y sus organizaciones, los pobladores y su lucha cotidiana por la sobrevivencia.
Hoy, con 88 años y un acordeón a cuestas, Mariano Puga Concha continúa su peregrinar desde Villa Francia centrando su mensaje en el aspecto pastoral. “La iglesia se ha preocupado mucho de sacramentar, es decir, de realizar bautizos, primeras comuniones, matrimonios por la iglesia, confirmaciones, pero no ha presentado, como centro del mensaje, a Jesús y su proyecto. La pregunta no debe centrarse en torno a cuánta gente comulga en misa, sino más bien a cuántos discípulos de Jesús existen, cuántos, como diría el padre Hurtado “chiflados”, por el mensaje de Cristo tenemos entre nosotros”. Por eso, cada vez que puede, el cura Puga toma el acordeón, se pone a cantar, pide a sus fieles leer la Biblia y continúa su revolución.





